Thursday, March 19, 2026

LEGALISMO #2

  El caso del legalismo , es cuando usted aplica esa ley bajo su propio criterio , según como usted ha diseñado o ha rediseñado la ley de Dios. A eso es que se le llama . Cuando usted lo aplica, usted está usted está inyectando. A su hijo con un anti evangelio, porque más adelante su hijo va a crear una mentalidad y un corazón contrario en oposición a el Evangelio del Señor. Gálatas 3.24 nos dice de manera que la ley ha sido nuestro ayo. Ahí vemos que la ley va a actuar en la vida de nuestros hijos, de nuestros niños. Porque la ley, de manera que la ley ha sido nuestro ayo para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. La fe, la ley ha venido haciendo un trabajo en nuestras vidas y esa ley es la que va a hacer un trabajo en la vida de los niños. Desde luego, esa ley, esa ley es utilizada por nosotros, pero es aplicada en el corazón de los niños por el Espíritu de Dios, no por nosotros. No somos nosotros los que aplicamos de forma directa esa ley en el corazón de los niños. Es el Espíritu de Dios que se encarga de hacer ese trabajo. ¿Están escuchando lo que dice Gálatas capítulo 3? De manera que la ley ha sido nuestro ayo. Nuestro ayo quiere decir que nuestro tutor, o sea, el que nos guía, el que nos lleva, es un, es un, es un guardián que impide que nosotros no salgamos de la raya, que nos mantengamos a salvo para no cruzar líneas que no nos corresponde y que va, que van a representar un peligro para nuestras vidas. La ley se encarga de mantenernos ahí. ¿Hasta que? Hasta llevarnos a Cristo según la obra del Espíritu Santo. Según la obra del Espíritu Santo. Entonces el Espíritu Santo utiliza la ley de Dios para obrar en el corazón de nuestros hijos y de todo incrédulo. Desde luego, nuestros hijos cuando nacen, no nacen creyendo, ellos nacen incrédulos también. Pero entonces nosotros tenemos la responsabilidad, se nos es dado una responsabilidad para trabajar con ellos de una forma específica y bien coordinada con el Espíritu de Dios, coordinada con Dios, no coordinada con el mundo, no siguiendo las instrucciones que nuestra propia mente nos dan, sino siguiendo las instrucciones de Dios. Tengamos en cuenta que el legalismo no es la aplicación de la ley a la vida diaria de las personas. La aplicación a mi vida de la ley, la aplicación diaria de la ley a mi vida no representa legalismo. Eso no es legalismo. La Biblia, la ley dice no matarás, no te inclinarás ante, ante ídolos, no codiciarás, honrarás a tu padre. Esa es parte de la ley. La aplicación de esa ley a mi vida no representa legalismo. Yo puedo hacerlo con toda libertad. Entonces eso no es el legalismo. La aplicación de la ley a nuestra vida diaria no es legalismo. La atribución de virtudes y atributos que no tiene la ley, eso es legalismo. Cuando usted y yo le atribuimos a la ley virtudes y atributos que ésta no tiene porque Dios no la ha diseñado de esa forma. Entonces esto es lo que comúnmente nosotros llamamos legalismo. OK, ¿Cuáles son estas virtudes y cuáles son estos atributos que normalmente nosotros le añadimos a la ley o queremos atribuirle a la ley? Vamos a considerar primeramente, la ley no justifica, la ley no justifica a nadie, la ley no transforma a nadie, La ley no regenera

personas. La ley no tiene esa habilidad, no tiene esa capacidad. Pero no porque la ley no tenga estas habilidades, no tenga estos atributos, no porque la ley no tenga estas virtudes deja de ser santa, buena y justa. Eso es más o menos considerando que usted vaya a un árbol de mango a exigirle que le dé naranjas, el árbol de mangos probablemente no le va a dar a usted naranja. Si usted va a estar ahí esperando por un largo periodo de tiempo porque posiblemente el mango no le va a dar naranjas a usted, entonces usted se va a frustrar, usted se va a enojar con el mango y usted va a maldecir el mango porque no le da naranjas. Si usted va a donde su vecino y le dice vecino, necesito que me preste mil empiras o mil dólares y el vecino le dice, fíjate vecino que no tengo, lo siento mucho, no tengo, no puedo prestarte entonces usted va, regresa enojado y regresa frustrado maldiciendo al vecino suyo porque no le prestó lo que no tenía. Es muy común en nosotros maldecir, es muy común en nosotros enojarnos con otras personas porque no nos dan lo que no tienen. Muchas veces nos enojamos con cosas porque no tienen lo que nosotros queremos. Muchas veces nos enojamos con personas porque no tienen lo que nosotros queremos. Esto es lo que lo que hacemos entonces con la ley. Lo que hacemos con la ley es que nos enojamos con la ley directamente nos enojamos con Dios que fue el que puso la ley, porque la ley no tiene lo que nosotros queremos. La ley no puede transformar, la ley no puede justificar y de forma indirecta cuando queremos cambiar la ley de Dios, lo que estamos buscando es justificarnos a nosotros mismos. Lo que estamos buscando son cosas que nosotros no entendemos y que son una demanda de nuestro ser. Nuestro ser desea cambio. Cuando pasa el tiempo y no vemos cambios en nosotros. Deseamos eso, pero lo buscamos en la ley muchas veces, exigiéndole a la ley que nos dé cosas que ella no tiene. Queremos ser justificados porque no entendemos o no sentimos, que es una palabra que no me gusta usarla mucho, eso de sentir. Pero para que ustedes tal vez tengan un mejor entendimiento de lo que trato de decir, no nos sentimos justificados delante de Dios. No tenemos que sentirnos justificados, pero es una expresión que muy común entre nosotros. Y porque no nos sentimos justificados, nos frustramos contra la ley, porque la ley no puede hacer eso con nosotros. Hacemos todas las cosas bien según nosotros y no nos sentimos justificados. Hermano, la ley no lo puede justificar. La ley no puede transformarlo, La ley no puede regenerar, usted no puede regenerarlo. Son atributos y son virtudes que la ley no tiene. Entonces, dejemos de esperar de la ley cosas que ella no tiene, porque no ha sido diseñada para esas cosas. Sin embargo, ella continúa siendo santa, buena y justa. Entonces, cuando la ley es usada de esta forma arbitraria, atribuyéndole cosas que ella no tiene, cuando nosotros le atribuimos a la ley y cerramos nuestros oídos a la voz de Dios que nos dice que no debe ser así, y decimos,

no, si la ley es así, la ley tiene estas cosas y nos encerramos en eso, lo que hemos hecho es que hemos contaminado la ley de Dios. La hemos contaminado. Y una vez la ley en esa condición, una vez que nosotros hemos contaminado la ley de Dios por el tipo de convicciones que nosotros tenemos acerca de ella, y las atribuciones que le hemos atribuido, valga la redundancia, a la ley, una vez que hemos hecho esto, entonces la hemos contaminado. Y una vez en esa condición, la ley tiene el potencial de destruir todo a su paso. Una vez que usted cree y se aferra a una ley que usted mismo le ha añadido atributos que ella no tiene, entonces usted anda caminando con una ley contaminada que tiene el potencial de destruir todo a su paso. Entonces. Entonces todo lo que usted toca, todo lo que usted maneja, todo lo que usted administre, va a ser destruido. Todo lo que usted maneje va a ser destruido. Usted estaba operando bajo una condición de extremo peligro que Dios mismo desaprueba. El Señor mismo desaprueba esa condición precisamente por la habilidad que tiene de destruir todo. La Biblia se refiere a eso como algo que contamina. El Señor mismo se refiere a eso como algo que contamina. Algo que contamina es que lo que usted toca lo contamina y lo destruye, ¿Verdad? En nosotros esta condición obra como una inclinación natural a la cual en la cual no vemos nada malo. Por el contrario, su atractivo es tan fuerte que Dios necesita librar grandes luchas y batallas con nosotros para persuadirnos y abandonar ideas y prácticas relacionadas con el legalismo. El Señor tiene que librar la grandes batallas para librarnos a nosotros del legalismo, para convencernos y persuadirnos de que debemos abandonar el legalismo, que es añadirle atributos a la ley que ella no tiene. Entonces Dios habla de ello como algo que contamina, nos dice, se refiere a ello como algo que contamina. Según Mateo 16, vamos a leer a partir del verso 5, dice llegando sus discípulos al otro lado, se habían olvidado de traer pan. Y Jesús les dijo, mirad, guarda la levadura de los fariseos y de los saduceos. Ellos pensando dentro de sí, diciendo ellos pensaban dentro de sí, diciendo esto dice, porque no trajimos pan. Y entendiendo los Jesús le dijo, les dijo ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan? ¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres y cuántas cestas recogisteis? ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil y cuántas cestaS recogiste? ¿Cómo es que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardases de la levadura de los fariseos y de los saduceos? Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos. ¿Ven que el legalismo aquí por el Señor Jesús es considerado una doctrina? Una doctrina, o sea un. Un set de. Instrucciones de ideas. Un set de instrucciones de ideas dadas a un grupo para que eso represente su estilo de vida. Eso es una doctrina. Eso es una

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